Hoy, un día sin importancia notable, un día como cualquier otro, un día que solo es una pérdida más de horas en las que no hago lo que realmente deseo, un día como todos, en los que veo a la gente pasar y me pregunto en silencio si estarán tan inconformes como yo, si también estarán perdiendo sus horas en cosas que nada tienen que ver con ellos, si también sueñan, como yo, cada segundo de sus vidas el momento exacto en el que ya no se sientan inconformes, en el que cada día de su vida suponga un reto en lo que aman, que cada minuto que miren hacia adentro solo haya orgullo y no solo anhelos vanos e infantiles.
Hoy, en este día tan normal, en el que me quejo conmigo misma como todos los días por no estar haciendo lo que me llena, en el que me ahogo en el vacío que siento en cada momento en que me permito pensar en este absurdo presente. Sí, hoy… en este momento, siento como si pudiera ser mas grande que el mundo mismo y me deja perpleja la nostalgia que me invade ante mi pequeño y estúpido deseo de la inconformista que siempre espera que todo cambie alguna vez, que algún día todo será mejor, que habrá un momento en el que no sienta más zozobra. Y la reiterada confirmación de lo patético que es el ser humano me causa aún más perplejidad que mi pequeña y sangrante nostalgia.
Me siento un tanto identificada, ojalá algún día tenga el valor suficiente...
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